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La sarna es una enfermedad cutánea causada por ácaros, los cuales están por todo el mundo y pueden afectar a muchas especies, en concreto los perros. Si no se trata correctamente puede traerle graves consecuencias a nuestra mascota.
La principal causa de contagio es el contacto directo con animales afectados por sarna o con objetos de animales infectados. En el siguiente artículo analizaremos los principales tipos de sarna y ofreceremos soluciones para tratar esta enfermedad.
La sarna es una infección dermatológica que viene causada por ectoparásitos microscópicos, en concreto los ácaros. Éstos se alojan en la piel del perro alimentándose de ella, del sebo y de la queratina, lo que provoca que proliferen descontroladamente. Los ácaros también se encuentran en el pelaje del animal.
Debido a la infestación de la piel, el perro se rasca y se frota de una manera tan intensa que puede llegar a producirse heridas severas. Es muy importante detectar la sarna prematuramente, ya que así evitaremos el contagio a otros perros y la gravedad del caso de nuestro can.
Según el tipo de ácaro, nuestro perro tendrá un tipo de sarna u otro con su correspondiente tratamiento. Las más comunes son la sarna sarcóptica y la demodécica, aunque hay más variedades.
Es la sarna más común en perros. Se la conoce también como sarna canina. Viene producida por el ácaro Sarccoptes scabiei, el cual se reproduce a gran velocidad y no forma parte del entorno de la piel del animal. Es un tipo de sarna muy contagiosa que se da por contacto y puede afectar incluso a humanos.
Los síntomas empiezan a aparecer a la semana del contagio. Es conveniente detectarla cuanto antes para que no se extienda ni se agrave, haciéndose más resistente al tratamiento.
Es una de las sarnas más comunes en perros, por detrás de la sarcóptica. Es el único tipo de sarna que no es contagiosa. También se la conoce como sarna roja. Viene producida por el ácaro Demodex canis, el cual vive en la piel del perro de forma natural, pero cuando sus defensas bajan, se reproduce rápidamente dando lugar a esta enfermedad.
Es un tipo de sarna muy frecuente en perros con las defensas muy bajas pero también durante el partoc cuando la madre da a luz a los cachorros.
Si es leve, con una buena alimentación se podría remitir. Este tipo de sarna es más común en perros de pelo corto como los dálmatas, dóberman, bóxer o beagles.
Hay 3 tipos dentro de esta variedad de sarna:
Como hemos visto anteriormete, existen muchos tipos de sarna. Aunque no todas son igual de contagiosas ni comunes, no por ello son menos peligrosas para nuestro perro.
La principal vía de contagio es el contacto directo con cualquier perro con sarna u objetos que haya tocado y estén infestados de ácaros. También se suele transmitir durante el parto y lactancia de los cachorros si la madre está infestada. Es muy frecuente también en perros desnutridos o ya enfermos, ya que sus defensas están bajas.
Se puede prevenir la enfermedad teniendo una buena higiene, un entorno saludable, teniendo a nuestro perro bien alimentado y con las defensas altas. También es indispensable acudir regularmente al veterinario para realizar las correspondientes revisiones y respetar el calendario de vacunación y desparasitación.
La sarna se puede detectar rápidamente gracias a los síntomas más comunes, que van desde enrojecimiento e inflamación de la piel hasta heridas y llagas en la misma producidas por un picor superlativo que hace que el perro se rasque de forma brusca.
Otros síntomas son la anorexia por pérdida de apetito, bajada de defensas, erupciones en la piel y escamas cutáneas.
El tratamiento depende del tipo de sarna, la edad y la raza. Lo decidirá el veterinario optando por analgésicos, antiinflamatorios, un champú específico y polvos para calmar el picor de la piel.
Se cura con un inyectable con moxidectina o invermectina. En el caso de que el perro padeciera la sarna otodéctica, el veterinario nos recetará unas gotas para los oídos.
Si optamos por una medicina natural una buena opción podrían ser los baños con agua tibia y jabón neutro.
La comida cruda con vegetales y hierbas como el extracto de aceite de oliva, el ajo kyolic y la uña de gato ayudarán a recuperar su sistema inmunitario.
El limón es muy buen desinfectante para la piel y el yogur, un gran cicatrizante para las heridas producidas por el picor.
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